¿QUIÉNES FUERON LOS CÁTAROS?

¿QUIÉNES FUERON LOS CÁTAROS?

En el sur de Francia, en el país que actualmente conocemos con el nombre de Occitania, donde en el transcurso del siglo XIII se desarrolló en su máxima expresión un profundo enfrentamiento ideológico, político y religioso.

Texto: Jaume Cluet

El tema que vamos a desarrollar en este artículo sólo pretende ofrecer una introducción sobre el papel histórico que desempeñaron los cátaros y los motivos que provocaron el surgimiento de este peculiar movimiento espiritual y su posterior aniquilación a través de una despiadada cruzada que tuvo como marco geográfico el antiguo territorio del Languedoc francés. En consecutivos trabajos desarrollaremos con más profundidad sus elementos singulares, que permitieron convertir el catarismo en uno de los episodios más notables de la historia medieval europea ya que su huella impregnó varios territorios de otros países como Alemania, Inglaterra, Flandes, Francia, Italia, Reino de Aragón y ruta jacobea hispánica, sin olvidarnos del movimiento afín de los bogomilos centrado en los diferentes Países balcánicos (Bulgaria, Macedonia, Bosnia, Serbia, Croacia etc…).

Es en el sur de Francia, país que actualmente conocemos con el nombre de Occitania, donde en el transcurso del siglo XIII se desarrolló en su máxima expresión un profundo enfrentamiento ideológico, político y religioso. Así nos encontramos con la iglesia cátara y la nobleza occitana que tuvieron que afrontar una despiadada campaña militar al mando de Simón de Montfort en representación del rey de Francia y que fue auspiciada por el Papa de Roma, Inocencio III. El drama soportado por los cátaros o perfectos y sus defensores, la nobleza y la sociedad occitana, se nos presenta como una período crucial en la historia del Occidente europeo.

El catarismo, que surgió dentro de la oscura Edad Media como una nueva esperanza una vez transcurrido el año Mil, con un claro mensaje de bondad fundamental de la naturaleza humana y de significativa transcendencia espiritual, al propugnar la recuperación de las auténticas corrientes primitivas del cristianismo, impregnó de rebeldía una innovadora sociedad occitana que resplandecía por encima del resto de Europa con la eclosión del mundo exótico de los trovadores. Tanta libertad e independencia significaron un serio peligro para el dogmático poder de la iglesia romana que lanzó con la ayuda del poder temporal y brazo secular francés una tenaz persecución y exterminio bajo el nombre de Cruzada Albigense.

ORÍGENES DEL CATARISMO

Ante todo vamos a analizar el controvertido origen de la iglesia cátara. Lo más sorprendente es el hecho que hasta fechas relativamente recientes, se creía que el catarismo fue un movimiento que procedía directamente del maniqueísmo oriental. Así fue contemplado y transmitido por los primeros polemistas medievales de la iglesia romana (Tratados Anticátaros) que atacaron de forma rotunda el mensaje del catarismo. Pero lo más curioso es que esta errónea idea se mantuvo prácticamente hasta mitad del siglo XX, es decir, dentro de nuestra época actual.

Hagamos un inciso para explicar en breves palabras que el maniqueísmo surgió de la incipiente figura de Mani, predicador babilonio del siglo III d.C., quién combinó el dualismo mazdeísta con antiguas tradiciones de escuelas filosóficas que basaban su doctrina en el conocimiento superior como también en el fundamento en la razón pura y en las enseñanzas de los antiguos sabios (PlatónPitágorasHermes, etc…). Así, las raíces del origen del maniqueísmo debemos ubicarlas en el Irán antiguo donde ya con anterioridad a Mani había surgido la emblemática figura de Zoroastro que implantó la doctrina mazdeísta, basada en la lucha eterna y dualista entre Ormuz o Ahura Mazda (el bien) y Arihman (el mal) e impregnada de veneración por el culto ígneo y solar como reflejo de la llama inmortal que alienta en el interior del ser humano.

Tal como comentamos con anterioridad, no será hasta fechas más recientes de la segunda mitad del siglo XX cuando se fijarán definitivamente las bases correctas para descifrar el auténtico origen del catarismo. De tal forma, una vez superada la errónea visión de los teólogos y polemistas medievales, la cual fue transmitida por una repetitiva y errónea tradición historiográfica, se llegará a la conclusión definitiva cómo el catarismo en realidad, es un movimiento que se halla arraigado profundamente en los mismos orígenes del cristianismo y por tanto hay que considerarlo propiamente como religión cristiana, aunque con unos matices muy peculiares al estar revestido por un acentuado pensamiento dualista y una relevante metafísica gnóstica. Dicho dualismo distinguía dos creaciones: la verdadera o no material, al estar sustentada por el espíritu eterno divino cuyo reflejo es el amor crístico y la ilusoria o falsa que es nuestro mundo visible, carente de perenne existencia ya que está asimilado a la nada (el controvertido nihil cátaro) o temporalidad. La metafísica gnóstica que emanaba el catarismo otorgaba el conocimiento tanto intelectual como trascendental de la existencia en sus múltiples grados a través de los arquetipos cosmológicos.

De esta manera, nos tenemos que ceñir cronológicamente hablando, a la figura del sueco Hans Sördeberg quien publicó un libro dedicado al estudio de la Religión de los cátaros en base al gnosticismo de la Baja Antiguëdad y de la Edad Media (Den Religion som katarerna: Undersökning om Gnosticism av sen Antiken och Medeltiden publicado en Uppsala en el año 1949). Hans Sördeberg, díscipulo del también sueco y erudito profesor Geo Widengren (Presidente de la Asociación Internacional de la Historia de la Religión), a través de una remarcable erudición, consagrada especialmente sobre las enseñanzas de la gnosis, identifica de forma totalmente acertada la corriente metafísica de la religión de los cátaros, logrando demostrar de forma rotunda y fehaciente los orígenes cristianos del catarismo con una notable impregnación gnóstica.

Asimismo la figura del alemán Arno Borst, autor de un preciso estudio del movimiento cátaro en Europa (Die Katharer publicado en Stuttgart en el año 1953) aporta nuevas consideraciones. Infatigable buscador de las relaciones y ligámenes existentes entre las diversas corrientes cátaras procedentes de la Europa oriental (bogomilismo) con las establecidas en tierras europeas occidentales (catarismo) alcanzó a ofrecer un extenso conjunto de diversas reflexiones sobre la remota disyuntiva del carácter cristiano o no cristiano del catarismo. Las preguntas clave de su trabajo se centran en determinar si los cátaros son herejes cristianos o paganos adeptos del gnosticismo.

Hay que reconocer que todo ello fue posible gracias a la aparición, con anterioridad, de los trabajos de investigación llevados a cabo por el dominico Antoine Dondaine quién descubrió el famoso tratado cátaro El Libro de los dos Principios (Liber de duobus principiis) que fue editado por el Instituto Dominico de Historia en Roma en el año 1939. Dicho texto se cree que fue escrito por el cátaro medieval italiano Juan de Lugio o por un discípulo suyo, siendo hallado en la Biblioteca Nacional de Florencia a principios del siglo XX por el citado Dondaine. Asimismo otro importante descubrimiento se debe también a los trabajos de investigación del padre Dondaine en la Biblioteca Nacional de París quién descubrió en el tratado Liber contra manicheos de Duran de Huesca(antiguo valdense convertido al catolicismo y gran polemista contra el catarismo), un anexo con un Tratado cátaro anónimo del siglo XIII que se proponía refutar, el cual fue publicado con posterioridad por la investigadora Christine Thouzellier en el año 1961. Y no debemos olvidarnos también, aunque sean ya en fechas más recientes, de los muchos especialistas dedicados al estudio de la religión cátara, las diáfanas aportaciones del occitanista francés René (RenatNelli y sus extraordinarios tratados sobre la filosofía del catarismo; también al historiador y jurista francés Jean Duvernoy con sus estudios de los Registros de la Inquisición; o de Edina Bozoky quién en el año 1980 publicó un extenso y exhaustivo estudio sobre el manucristo de origen bogomilo, que utilizaron también los cátaros de Italia, conocido como Interrogatio Iohannis, también llamado La Cena secreta del Reino de los Cielos, y que anteriormente en el año 1890 fue escuetamente editado por Ignaz von Döllinger, teólogo y sacerdote católico alemán, al haberse encontrado en la Biblioteca Nacional de Austria.

LA SOCIEDAD OCCITANA Y SUS PECULIARIDADES

Veamos ahora las condiciones que propiciaron el gran arraigo de los cátaros en el Languedoc y los motivos por los cuales su iglesia, que predicaba una enseñanza tan ascética, tuvo mejor acogida que en el resto de Europa. Sin lugar a dudas se conjugan una variada multiplicidad de factores para explicar los motivos del incuestionable triunfo en Occitania que tuvo la iglesia de los Buenos Hombres y de las Buenas Mujeres.

El establecimiento de la iglesia cátara occitana se detecta primeramente en la zona de Albi, en la parte este de Tolosa y en el territorio de Agen. Posteriormente su expansión se hará efectiva a través del Quercy, el país de Foix, Carcasona, la Montaña Negra, las montañas de las Corbières, hasta llegar a las mismas puertas de Bessiers inundando, por tanto, todas estas extensas demarcaciones que respiran una prolífica especie de urbanización precoz con sus múltiples núcleos urbanos o aldeas fortificadas (castra), en los que coexisten señores y caballeros, burgueses y artesanos, campesinos y pueblo. Poco a poco, el catarismo fue difundiéndose debido a cierta tolerancia e indiferencia por parte de la nobleza y burguesía occitana de modo que los cátaros se encontraron con una absoluta permisividad de predicación. El calado del asentamiento de los perfectos es posible vislumbrarlo a través de la continua y creciente implantación de las casas propias que el catarismo detentaba en el país occitano. Los obispos de la iglesia cátara transitaban siempre asistidos por sus auxiliares conocidos como el hijo mayor (próximo sucesor) y el hijo menorpor los vastos territorios de Carcasona, Tolosa y Albi. Les solían secundar los diáconos locales quienes estaban en contacto permanente con la población creyente. Los obispos cátaros o también los diáconos misioneros sabían que en el transcurso de sus andanzas encontrarían cobijo y un lecho en las referidas casas, llamadas en lengua occitana ostals ya fuesen regentadas por los ancians(hombres) o dominas (mujeres). Sus fieles se congregaban para practicar la fe cátara mediante, ya fuese, la praxis del rito del Adoremus con sus perfectos, la ceremonia del Consolamentum o simplemente para poder escuchar los consejos o, tal vez, para compartir la comida con ellos. Si nos ceñimos al ejemplo del enclave de Mirepoix, solamente allí, se pueden catalogar una cincuentena de ostals o casas heréticas.

Otra peculiaridad sustancial que ayudó a su arraigo la encontramos a través del rol femenino de la mujer occitana, ya que fue de vital importancia para la consolidación de la corriente cátara en estas demarcaciones. De esta manera y con toda probabilidad, la solidaridad de las mujeres occitanas hacia la causa del catarismo pueda definirse por la verdadera búsqueda de una experiencia espiritual que facilitaba a dichas mujeres alcanzar el alto grado de perfectasdentro de la comunidad cátara sin que ello implicase una drástica ruptura con sus vínculos familiares y sociales. Las casas de las perfectas básicamente fueron hogares de la educación y de expansión de la fe cátara. Las familias de dichos pequeños burgos o castra solían enviar, ya desde muy jóvenes a sus pequeños retoños con las mujeres perfectas. Consecuentemente la conversión de la mujer occitana en pro de la fe cátara facilitaba que el resto de la familia, ya fuesen hijos, antiguos maridos o sus mismos vecinos se impregnasen poco a poco de la religión de los perfectos. La historia de la iglesia cátara occitana no puede entenderse, pues, sin la presencia de las damas cátaras, fuesen nobles o no, ya que en las actas inquisitoriales son definidas corrientemente con el apelativo de donna, domina o na.

La sociedad occitana empezó a alumbrar en los siglos XII y XIII un nuevo modelo social mucho más avanzado que en el resto de los países de Europa, incluyendo a la misma Bizancio una vez transcurrido el floreciente, aunque breve, periodo carolingio anterior al año Mil. El comercio alcanza un auge notorio debido al notable desarrollo de los puertos, tanto provenzales como de las repúblicas italianas, que coincide con la decadencia del islam en el Mar Mediterráneo. El desarrollo del comercio insta a la aparición de una rica y floreciente clase burguesa que propiciará la aparición de las asambleas de cónsules en las urbes occitanas, atrayendo también a los judíos. Por tanto, los territorios que van desde Burdeos, situados en la costa atlántica, hasta los ubicados en Marsella, en plena costa mediterránea, llegan a constituir una destacada ruta comercial, al mismo tiempo que se hallan protegidos por el gran espacio natural de los Pirineos, donde ya en los siglos X y XI se empezó a gestar la importante cultura románica, uno de cuyos epicentros notables fue Ripoll con su importante Scriptorium, auténtico crisol cultural del mundo árabe y cristiano.

En este amplio ámbito territorial la erudición había forjado un sello de identidad de la que carecía el norte de Europa. Posteriormente, ya en pleno siglo XII, la lengua romance del occitano empezó a consolidarse y expandirse, sustituyendo al latín poco a poco. Así, a través de las múltiples composiciones líricas y poéticas de los trovadores, la lengua occitana se convierte en el modelo literario a seguir por el resto de culturas europeas. Todo ello permite el surgimiento del ideal trovadoresco cuyo tema principal resulta ser el Amor y que se ampara en el concepto Paratge que representa el honor, la libertad y la rectitud. Todo ello favorece la idealización de la figura de la dama, entorno al canto al amor libre y profano. La nobleza local era culta, liberal y aficionada a la poesía o al debate intelectual. Todo ello va a permitir que las escrituras bíblicas sean traducidas a la lengua occitana y ello propiciará la expansión de las doctrinas cátaras o valdenses, ya sea a través del amor puro o la pobreza cristiana.

Finalmente, otro factor a tener en cuenta se basa, según estudios recientemente realizados, en una menor presencia de monasterios y parroquias en algunos territorios occitanos (Agen, Toulouse, Foix), lo que propiciaría la aparición de nuevas corrientes espirituales que junto a un acentuado anticlericalismo de los nobles occitanos en contra de las exigencias y diezmos de la iglesia romana, provocaron momentos de notable agitación. La alta jerarquía local eclesiástica exigía a los nobles occitanos la persecución del movimiento cátaro. Pero la nobleza occitana, ya fuese de alto o bajo rango, y que solía tener muy repartida solidariamente sus posesiones (coseñores), no era partidaria de la expulsión de los herejes ya que dentro del catarismo vivían parientes y amigos suyos. La feudalidad occitana era antagónicamente distinta que la del norte de Francia, férreamente centralizada en la figura del rey y la jerarquía eclesiástica. En el Languedoc, los nobles se sentían absolutamente independientes de la figura real francesa así como hacían caso omiso de las directrices de la jerarquía romana, otorgando grandes privilegios y libertades sociales y políticas a sus súbditos. En resumidas cuentas, los condes de Toulouse, la poderosa casa de los vizcondes Trencavel de Carcasona, los condes de Foix, de Cominges, de la Bigorra y el vizcondado de Bearn se sentían más próximos e identificados, mediante alianzas matrimoniales, con las políticas del nuevo Reino de Aragón (Aragón, Catalunya y Valencia).

DOS IGLESIAS ENFRENTADAS

¿Cómo fue el enfrentamiento de la iglesia cátara contra la iglesia romana o viceversa? ¿Cuáles fueron los motivos que condujeron al exterminio de la iglesia cátara? ¿Por qué la iglesia cátara fue atacada con tanto ensañamiento y sin ninguna contemplación? Hemos visto anteriormente las circunstancias que permitieron la notable fusión entre los cátaros y la sociedad occitana, de manera que veamos ahora los distintos planteamientos doctrinales entre las corrientes cátara y romana para poder entender exactamente la dimensión del profundo enfrentamiento.

En primer lugar es muy importante entender que ya en los primeros inicios del cristianismo –que brota sucesivamente desde un ámbito territorial oriental (Palestina, Asia Menor y Bizancio) hasta alcanzar su pleno desarrollo en tierras occidentales europeas, donde su máximo exponente llegará a ser Roma–, surgen notables divergencias que se harán realidad en el Concilio de Nicea del año 325, cónclave en el que se condenan las llamadas herejías arrianas, docetistas y gnósticas. Estas corrientes heterodoxas condenadas, no terminan de desaparecer totalmente aunque se conoce muy poco sobre la supervivencia de las mismas. Como un río que nace y que circula de forma soterrada, en torno al año 800, brota la famosa herejía adopcionista impulsada por el obispo Felixde la Seu d´Urgell, dentro de la demarcación carolingia de los condados catalanes, y por el arzobispo Elipando de Toledo, ubicado en territorio mozárabe hispánico, la cual rápidamente fue extinguida por el emperador Carlomagno gracias a la participación de Alcuino de York, máximo defensor de la ortodoxia romana. Posteriormente hacia el año 950 aparece en Bulgaria un predicador llamado Bogomil (Amigo de Dios) quién extiende de nuevo las doctrinas gnósticas y dualistas. Ulteriormente emerge una primera tenue oleada herética en Europa occidental a partir del año Mil. Así en 1022 en Toulouse y Orleans son quemados unos herejes. Cien años después, una segunda oleada mucho más afianzada surge en diversos ámbitos europeos (1120 en Soissons, 1135 en Lieja, 1143 en Colonia, 1160 en Oxford, 1162 en Reims, 1172 en Arras, etc…). La esencia de dichas predicaciones lleva el inequívoco sello de antiguas creencias gnósticas cristianas. El espectro de las viejas herejías provoca que la iglesia romana exhuma el antiguo odium theologicum contra estos nuevos dualistas que hacían peligrar el monopolio de Roma en el negotium animi. A sangre y con fuego fue la solución radical para extirpar estas nuevas herejías.

De todas formas, la herejía o mejor dicho, este renovado cristianismo, florece plenamente a principios del siglo XIII en el Languedoc y diversas regiones de Italia donde brilla una nueva cultura urbana, tal como hemos visto. Dicha Iglesia de Dios, la Santa Gleysa o Gleysa de Dio, tal como era llamada en Occitania por sus fieles, se expande y predica sus creencias que provienen del primitivo cristianismo. A partir de este instante nos encontramos con un enfrentamiento de carácter pastoral cátaro en contra de las malas prácticas de la iglesia romana, cuyos sacerdotes y altas esferas eclesiásticas estaban dominadas por la corrupción y tramas políticas. La iglesia romana estaba infectada por el nicolaísmo o amancebamiento de muchos clérigos, la simonía o tráfico de indulgencias y sacramentos y la investidura laica o tráfico de cargos eclesiásticos para los nobles, que ya había probado de erradicar la reforma gregoriana.

Así, los cátaros acusan a la iglesia romana de no ser la legítima iglesia o comunidad de cristianos descrita en el Nuevo Testamento. Afirman que Pedro jamás estuvo en Roma de forma que no pudo fundar el Papado. Asimismo, sostienen que a partir de los privilegios otorgados por el emperador romano Constantino al papa Silvestre se consuma la decadencia de la Iglesia. La jerarquía eclesiástica se arroga los títulos de doctores y maestros en contra de la humildad que predicaba Jesucristo, llevando vestidos inmaculados de púrpura y anillos de oro con piedras preciosas. La iglesia romana no obtiene sus frutos del trabajo sino de los diezmos, siendo las indulgencias y las bulas la moneda de cambio. La iglesia enseña la idolatría haciendo adorar a sus creyentes la cruz y los iconos o imágenes de sus santos. Los sacramentos instituidos por la iglesia romana son considerados falsos. Así, consideran que la ceremonia litúrgica de la misa es una invención ya que ni Jesucristo ni sus apóstoles instituyeron dicho rito. Igual ocurre con el matrimonio entre hombre y mujer que la convierte en proxeneta y cortesana de la Babilonia descrita en el Apocalipsis, ya que para los cátaros el acto carnal es pecado. Las fiestas canónicas son consideradas también como demostraciones injustificadas de piedad. También niegan ningún valor a la ordenación de sacerdotes realizada por la iglesia romana. Es una iglesia que miente, no perdona, persigue y mata, violando de tal manera los preceptos de caridad cristiana. Con la ayuda del brazo secular suscita las guerras y cruzadas abusando de su poder sobre sus pobres fieles.

La oposición doctrinal es de tal magnitud que ataca en su base la ideología cristiano-romana. La Iglesia se veía amenazada por el radical enfoque de retorno a las fuentes primigenias que propugna la doctrina cátara sobre el mensaje cristiano. De tal forma, la proclama y el ejemplo de los Buenos Hombres y de las Buenas Mujeres va calando hondo en muchos estamentos sociales ya que predican en lengua vernácula, en vez del latín. Asimismo, se instruyen en sus propias escuelas o casas de acogida frente a un estamento clerical de base que muchas veces resulta ser analfabeto. Cumplen a rajatabla su doctrina y creencias. Mediante su dogma dualista, aseveran que el mundo material en el que la humanidad se halla sumergida pertenece al Dios del Mal que anida en la temporalidad, mientras que la aspiración de la humanidad se dirige en alcanzar a ser partícipe del Reino del Dios del Bien que rige la eternidad. Dan una interpretación espiritual y simbólica de la naturaleza de Cristo siendo su mensaje una gnosis o conocimiento salvador. Niegan cualquier valor a los sacramentos de la Eucaristía, Matrimonio y Bautismo y sólo admiten el sacramento del Consolamentum por imposición de las manos para la ordenación de perfectos o para los moribundos. Rechazan parte de los textos del Antiguo Testamento admitiendo preferentemente del Nuevo Testamento, el Evangelio de San Juan, de San Mateo, las Cartas de Pablo y el Apocalipsis. Asimismo, incorporan otros escritos considerados como apócrifos o gnósticos de los que destacaremos, El Libro de los dos PrincipiosLa Cena Secreta o Interrogatio Iohannis y La Visión de Isaías. Todo ello facilitará que muchos creyentes abandonen la iglesia romana y se agrupen para constituir una nueva comunidad o iglesia en torno a la predicaciones de estos nuevos Cristianos o Cristianas.

PERSECUCIÓN DEL CATARISMO

El comienzo de la persecución se empezará a fraguar a partir del III Concilio de Letrán (año 1179) en el que el Papa Alejandro III promulga 27 cánones, siendo uno de ellos la implantación de severas disposiciones contra los cátaros o albigenses y la consiguiente reprobación de gran parte de la nobleza occitana que protegía la implantación de los herejes en sus territorios causando graves estragos a la jerarquía eclesiástica.

Posteriormente, Lothar Conti, coronado Papa en el año 1198 con el nombre de Inocencio III, promete solemnemente destrozar a sangre y fuego la herejía. El nuevo Papa es de abolengo feudalista y aristócrata, gozando de una prestigiosa formación en el campo jurídico. Desde su privilegiada posición promoverá múltiples acciones para tratar de borrar cualquier signo de disidencia dentro del ámbito de la cristiandad occidental. Inocencio III es perfecto conocedor de la situación que se vive en el Mediodía occitano. La relajación de la autóctona jerarquía eclesial había facilitado la penetración del nuevo brote herético. Por tanto, el nuevo Papa ejercerá un férreo control sobre dichos territorios, a través de los mandatos que llevarán sus legados a los obispos occitanos.

Por otro lado se promueve una extensa misión evangelizadora a través de la predicación de la pobreza llevada a cabo con la ayuda de dos figuras emergentes como son Diego de Osma y Domingo de Guzmán, impulsores del nacimiento de la orden de los Dominicos. Estos nuevos predicadores católicos y sus acólitos se mezclan descalzos y depauperados con la gente del pueblo y abandonan el lujo y la pompa que solía acompañar antaño a la jerarquía eclesiástica. De esta forma se adopta la misma metodología evangelizadora empleada por cátaros y valdenses. Con todo, se encuentran faltos de buena acogida, víctimas de todo tipo de reprimendas y expuestos a una dura vida itinerante; al final tuvieron que asumir la dura realidad de su fracaso en el logro de conversiones.

Ante tal extrema situación, Inocencio III retoma la idea de apoyarse en el brazo secular recurriendo al rey francés Felipe Augusto quién rehúye inicialmente la proposición. El panorama se presentaba muy complicado ya que, en realidad, era el rey Pere I de la confederación catalano-aragonesa (llamado también Pedro II del Reino de Aragón) quién sustentaba los derechos tutelares sobre los condados occitanos. En el mes de Enero del año 1208 el legado papal, Peire de Castelnau es asesinado a orillas del Ródano por parte de un escudero del conde de Tolosa Raimond VI quién ya había sido amenazado de excomulgación. Este hecho provoca que un multitudinario ejército cruzado proveniente del note de Francia parta desde la ciudad de Lyon hacia tierras occitanas en Julio del año 1209.

Beziers y Carcassonne son las primeras presas a conseguir ya que Montpellier era posesión del rey catalán Pere I y fue salvaguardada por disposición expresa papal. En Beziers se hace evidente la crueldad de los cruzados franceses, al rechazar sus habitantes cristianos entregar a las huestes enemigas a sus propios correligionarios cátaros, a través de la famosa frase instigada por un abad cisterciense: Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos. De tal manera, se pasa a cuchillo a toda la población, aproximadamente unas quince mil personas, ya fuesen cristianos o cátaros. El magnicidio fue una dantesca carnicería. Todo ello queda perfectamente reflejado en la epopeya medieval conocida como la Canción de la Cruzada Albigense.

A finales de agosto del año 1209, el plazo de cuarenta días fijado para dicho cruzada tocaba a su fin, de manera que había que buscar un jefe militar que salvaguardase los derechos de conquista. Después de varias deliberaciones el legado papal nombró como depositario de tal misión a Simón de Montfortquién continuará la campaña, ahora con un reducidísimo ejército, hasta alcanzar la ciudad de Toulouse en sucesivos años. Como recompensa el Papa le otorgará la titularidad de las tierras conquistadas de las cuales rendirá vasallaje a su rey de Francia.

Mientras tanto el rey Pere I de la Corona de Aragón, emparentado con la nobleza occitana decide pasar a la acción y recluta un poderoso ejército para llevarlo, cruzando el Pirineo, hasta las cercanías de la ciudad de Toulouse. Entonces en 1213 se produce la decisiva batalla de Muret en la que pierde la vida el monarca catalán hecho que provocará la posterior ocupación de Toulouse, la llamada Villa Rosa, por parte de Simón de Montfort quién también al cabo de un cierto tiempo encontrará la muerte en un levantamiento por sorpresa de los ciudadanos de la villa.

Tras la muerte de Simón de Montfort, entre los años 1220 y 1226 asistimos a una recuperación de muchos burgos y plazas fuertes occitanas que para la iglesia cátara posibilita el abandono de la clandestinidad y el regreso a la normalidad. Por desgracia, este resurgimiento será muy breve ya que en el mes de mayo de 1226, el nuevo rey francés Luis VIII se pone al frente de un nuevo ejército cruzado que al final desembocará en el famoso Tratado de Meaux-París por el cual el joven conde tolosano Raymond VII a través de un pacto matrimonial cede sus derechos a la corona francesa. Son años en que la Inquisición, que surge para hostigar el catarismo, se consolida y ejerce una persecución sin tregua de los perfectos cátaros.

En los sucesivos años la iglesia cátara encontrará amparo cada vez más en la clandestinidad, hasta llegar al triste episodio del mes de Marzo del año 1244 cuando caerá Montsegur, el centro más importante en esta última época del catarismo, siendo sus perfectos calcinados por las llamas en el Camp des cremats al mismo pie del pog. Poco después en el año 1255 se rinde Queribús, el último bastión. El catarismo se refugió y resistió en Montsegur porque en sus últimos años pasa a ser una herejía que resiste en el ámbito pirenaico. A la mayoría de los faidits, pequeños nobles defensores del catarismo, no les quedó otra opción que refugiarse en territorio próximo pirenaico catalán o de los valles de Andorra. Posteriormente muchos de ellos, con el beneplácito del rey Jaume I de la confederación catalano-aragonesa participaron en la conquista de Mallorca y Valencia.

MONTSEGUR, SÍMBOLO EMBLEMÁTICO DEL CATARISMO

Si se formula la pregunta: ¿Cuál fue el momento crucial que marcó decisivamente la caída del catarismo occitano? sin lugar a dudas, se debe responder que fue la toma de Montsegur por parte del ejército cruzado francés. Confluyen en este hecho tres aspectos importantes; en este último periodo del catarismo, Montsegur se había convertido en la sede principal de la iglesia cátara ya que eran bastantes los perfectos, hombres o mujeres, que lo habitaban. Asimismo el cruel episodio de la quema en la hoguera de 205 cátaros, tanto hombres como mujeres, supone un punto de inflexión en la postrer extinción del catarismo. Finalmente la muerte de estos mártires conllevará una mitificación del pog y provocará al mismo tiempo una actual y controvertida disputa entre académicos y herméticos sobre el simbolismo que depara Montsegur.

El pog o peña donde se encuentra el castillo de Montsegur ya era frecuentado en tiempos prehistóricos y romanos, ya que su denominación actual proviene del latín Castrum Montis Securi. Sobre su utilidad en tiempos antiguos no hay nada claro. Lo más probable es que el baluarte primitivo que los arqueólogos definen como Montsegur I, del que no queda ningún rastro o vestigio, fuese construido en época de la dominación visigoda.

En torno al periodo de 1204-1208 es cuando se tienen noticias, a través de los archivos de la Inquisición que el noble Raimon de Perelha, titular del pog, a instancias del obispo cátaro Raimon Blasco, reconstruye partiendo posiblemente de cero, una nueva fortificación que pasa a ser denominada por los historiadores como Montsegur II o castrum fortificado de Montsegur.

Posteriormente, una vez que Montsegur cae en manos de los cruzados franceses en el año 1244 pasa a ser titularidad de los Levis, familia noble adicta al rey de Francia que había participado en la cruzada, de tal forma que dicho nuevo período se conoce como Montsegur III cuyo castillo pasa a formar parte de la extensa red de fortificaciones militares de Les Corbières, con un preponderante rol militar y estratégico frente al peligro de la frontera de la corona catalano-aragonesa.

La cuestión principal que está creando más polémica en la actualidad sobre Montsegur es determinar si la estructura arquitectónica actual que se puede contemplar pertenece a la época cátara o es de época posterior. Así los estudios realizados por el ingeniero e historiador Fernand Niel a través de su libro Les Catahares de Montsegur (1973), indicaban que el baluarte era de época cátara y venía a avalar que dicha construcción era un binomio templo-fortaleza con una clara simbología solar y zodiacal. Por el contrario, los estudios realizados por los arqueólogos del G.R.A.M.E. (Groupe de Recherches Archeologiques de Montsegur et Environs), llegan a negar tales conclusiones, rebatiendo el simbolismo hermético y la datación de la fortaleza que consideran de época posterior al catarismo.

De tal manera, estas últimas conclusiones de los arqueólogos del G.R.A.M.E. son las que se han impuesto de manera categórica e irrefutable, ya que se parte del principio que el anterior baluarte cátaro debía ser arrasado y construido de nuevo desde cero por imperativo papal para no dejar ninguna huella del paso cátaro y convertirse exclusivamente en un importante bastión militar. Pero, curiosamente, hay todo un conjunto de reflexiones aportadas por Fernand Niel que, aunque se hayan querido defenestrar radicalmente, resulta que continúan siendo válidas y que vamos a resumir muy brevemente: El actual baluarte de Montsegur no es una plaza inexpugnable ya que ofrece importantes lagunas defensivas (existen 2 puertas lo que dificulta su defensa siendo la puerta sur excesivamente desmesurada, murallas desprovistas de saeteras, torreón pegado al cuerpo de las murallas que no facilita su defensa, etc.); asimismo se desaprovecha expresamente un tercio del terreno de la cumbre del pog de Montsegur lo que resulta ser muy extraño, ya que se trata de un espacio en altura muy reducido, pudiéndose haber construido otro tipo muy distinto de baluarte; el cuerpo anexo a la torre que configura el perímetro del gran patio central es una construcción con un acabado de absoluta perfección geométrica dispuesto expresamente en forma pentagonal (llegados a este punto no hay que olvidar el simbolismo matemático del pentágono dentro de la antigua escuela filosófica pitagórica); un sinfín de rigurosas y escrupulosas alineaciones matemáticas camufladas en las paredes del famoso pentágono respecto a las diversas salidas del sol en el transcurso del ciclo completo anual, etc… Asimismo, sorprende en gran medida que aún se conserven aún hoy en día los trazados y paredes de las casas de los heréticos en la ladera norte del pog y parte externa del castillo, tal como reconoce el G.R.A.M.E., cuando deberían haber sido totalmente arrasadas por orden papal ya que así se había dispuesto desde Roma, después de la toma del enclave. Por tanto, simplemente y de forma muy elemental, hay que preguntar ¿es creíble que el baluarte cátaro fue absolutamente devastado? ¿No es factible que solamente fuese reacondicionado? ¿Cómo es posible que en el breve tiempo que va de Marzo del 1244 a Julio del 1245 (un año y cuatro meses) Guy II de Levis rinda homenaje por la finalización del nuevo castillo de Montsegur al rey Luis IX, teniendo que haber partido de una construcción totalmente derruida y teniendo en cuenta que la situación del castillo en altura dificultaba en gran medida una nueva construcción? ¿Se sabe cuánto tiempo empleó Raimon de Perelha en la construcción de Montsegur II a instancias del obispo cátaro Raimon Blasco? ¿Por qué no se devastaron las casas externas de los heréticos tal como estaba ordenado? En resumen, muy posiblemente existan demasiadas incongruencias para un edificio que debía cumplir única y exclusivamente unas finalidades militares y defensivas frente al peligro del ataque de faidits occitanos o militares del Reino de Aragón.

De forma sincera y honesta, existen demasiadas incoherencias y rompecabezas respecto a Montsegur para poder afirmar de manera rotunda que, ya sean las tesis defendidas por los académicos, como las tesis que aportan los herméticos, ninguna de ambas se puede imponer de manera categórica e irrefutable. Por tanto, quedan demasiadas incógnitas que no ofrecen respuestas absolutas y concluyentes. En definitiva, hay que continuar aseverando, todavía hoy, de forma fehaciente y que el enigma de Montsegur permanece en pie.

BRUTAL GENOCIDIO

Hemos visto a través de la presente exposición como el catarismo en dicha latitud geográfica no puede ser disociado de la cultura occitana. Pero para que dicha cultura surgiese no podemos olvidarnos de unos hechos primordiales, que a modo de resumen, están enlazados con los primeros tiempos de la Edad Media en los seguros valles del Pirineo. Así, coincidiendo con el enraizamiento definitivo del cristiano antes del año Mil en dichos recónditos valles, van a surgir un rosario de monasterios que florecen a lo largo de todo el Pirineo y a los cuales les llega el legado de la cultura antigua grecolatina a través de Córdoba y Toledo. A este fenómeno monástico es preciso añadirle la perduración todavía de antiguos cultos paganos, junto con la penetración de las primeras herejías cristianas dualistas, entre ellas la priscilianista y la adopcionista.

Esta brillante irrupción monástica facilitará la implantación del arte románico, que va a llenar ambas vertientes de la cordillera pirenaica de pequeñas iglesias, claustros labrados y tesoros artísticos así como de caminos, puentes y mercados que facilitarán el florecimientos de una activa economía y la consolidación de un sistema mercantil y social basado en las costumbres locales, reflejadas en las leyes promulgadas con el nombre furs o fueros, que ya antaño habían recopilado los visigodos como continuadores de la floreciente civilización romana y que posibilitarán la aparición de la famosa Tregua de Dios que propugnaba periodos de paz militar siendo uno de sus promotores el abad Oliba de Ripollen el año 1027.

De la próspera civilización del románico vemos como se estabiliza el ámbito político y cultural catalano-occitano facilitado por la idiosincracia de la primigenia nobleza visigótica asentada y transformada ya como oriunda de estas tierras y consolidada bajo el amparo de las prerrogativas del Imperio Carolingio, hecho que permitirá la postrer aparición de la civilización urbana de las poblaciones en las llanuras y ese fantástico periodo del mundo de los trovadores. Al mismo tiempo, surgen coincidiendo con el periodo de las Cruzadas, las influencias de los bogomilos venidos de los Balcanes que portarán la antigua, primitiva y renovada tradición cristiana oriental, que permitirá el rebrote o aparición de las doctrinas heréticas arraigadas en estas tierras bajo el fenómeno que conoceremos como el catarismo occitano.

Este último acontecer provocará una reacción violenta por parte de la iglesia romana que veía peligrar su existencia. De esta forma, se promoverá por parte del Papado una contundente acción punitiva, amparándose en la codicia de la realeza y la nobleza franca del norte por las riquísimas tierras y floreciente sociedad meridional del Languedoc, cuya antigua supeditación política del periodo carolingio ya se había diluido absolutamente. De esta forma, el medio político y cultural catalano-occitano se verá agitado por una cruel cruzada que provocará la desmembración de esta primitiva sociedad recreada desde los valles pirenaicos. Así se arrasó esta peculiar civilización que pudo haber sido un claro precedente del Renacimiento ya en los siglos XII y XIII. Por desgracia, se persiguió la sociedad intelectual de los trovadores, se cerraron las cortes de amor de las damas, se reinstauró un caduco y obsoleto sistema represivo y feudalista germánico-carolingio, al mismo tiempo que se proscribía el ansia de conocimiento y vivencia auténtica espiritual que propugnaba el catarismo. De esta manera, el Amor a la Vida, ya fuese cátaro o trovadoresco, fue suprimido por el Temor de Dios. Así la libertad y la tolerancia fueron aniquiladas con el castigo de la intransigencia y el genocidio de la Cruzada Albigense.

BIBLIOGRAFIA

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Paul Labal Editorial Crítica S.A. Barcelona, 1984

LOS CÁTAROS ¿HEREJÍA O DEMOCRACIA?

René Nelli  Ediciones Martínez Roca S.A. Barcelona, 1989

EL VERITABLE ROSTRE DELS CÀTARS

Anne Brenon  Pagès Editors. Lleida, 1998

LES FEMMES CATHARES

Anne Brenon  Librairie Académique Perrin. France, 1992

EL MEDITERRÁNEO Y LOS BÁRBAROS DEL NORTE

Luis Racionero  Plaza y Janés Editores S.A. Barcelona, 1985

PERE EL CATÒLIC I SIMÓ DE MONTFORT

Jordi Ventura I Subirats  Editorial Selecta-Catalònia S.A. Barcelona, 1996

ELS CÀTARS: PROBLEMA RELIGIÓS, PRETEXTE POLÍTIC

Jesús Mestre i Godes  Edicions, 62 S.A. Barcelona, 1995

MONTAILLOU, VILLAGE OCCITAN

Emmanuel Le Roy Ladurie  Éditions Gallimard. France, 1982

LES CATHARES DE MONTSEGUR

Fernand Niel  Éditions Seghers. France, 1973

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