LOS CÁTAROS SIETE SIGLOS DESPUÉS

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Hasta hace apenas 30 ó 40 años, estos parajes de pirenaicos occitanos eran raramente frecuentados por los amantes de la historia o de los enigmas y pocos podrían llegar a imaginar que un público tan extenso, como ocurre en la actualidad, fuera a recorrerlos ¿Por qué ese interés colectivo en conocer el recóndito país cátaro? ¿Qué buscan quiénes lo visitan? ¿Percibir la esencia que inspiró hace siete siglos a los hombres del Amor Puro? ¿Rememorar los escenarios históricos donde tuvo lugar la sangrienta cruzada albigense?

Con toda probabilidad, la inmensa mayoría de los visitantes se siente básicamente atraída por sus paisajes moteados de castillos desafiantes –auténticos nidos de águila– o por las encantadoras ciudades del Mediodía francés. De tal manera, pocos serán conscientes que en pleno siglo XIX, un poeta y pastor protestante occitano llamado Napoleón Peyrat, tras un viaje en el año 1860 para redescubrir al largamente olvidado Montsegur, proclamó la antigua leyenda que evocaba el renacimiento del catarismo y que tanto impregnó estas ancestrales tierras llamadas d’Oc. De esta forma, proclamaba de nuevo la singular frase que se atribuye al último perfecto cátaro Guilhem Belibaste, quemado en la hoguera en el año 1321 en Villerouge-Termenès: Al cap dels set cents ans reverdera lo laurel (dentro de setecientos años reverdecerá el laurel).

Efectivamente, la leyenda llegó a cumplirse 700 años después de la caída de Montsegur, ocurrida en marzo de 1.244. Aparte del mencionado Napoleon Peyrat y su voluntad en desplazarse a Montsegur, el interés renovado por el catarismo se encarnó en el transcurso de los años 30 del siglo XX de forma colectiva en el grupo denominado Los amigos de Montsegur y del Santo Grial, entre los que figuraban Deodat Roché, Antoine GadalMaurice Magre,René Nelli… desapareciendo tal asociación en los últimos años de la II Guerra Mundial. Tal acción provocará que, una vez pasado el período bélico, resurgiera un decisivo y remarcable estudio del catarismo por el mundo académico y hermético para finalmente llegar a los años 90 del siglo XX en los que los organismos estatales, departamentales y locales de Francia asumen definitivamente con todo acierto este gran legado histórico a través de importantes campañas publicitarias enmarcadas como País Cátaro.

Veamos a continuación, a través de la presente descripción, qué tipo de interés ha ido engendrando el catarismo a lo largo de la Historia. Curiosamente tanto los teólogos, sociólogos, historiadores y filósofos actuales, así como los antiguos inquisidores y cronistas medievales se interrogan sobre el enigma que en sí representa esta peculiar ideología. El estudio del catarismo veremos que parte de un hecho crucial como fue la controvertida Cruzada Albigense. Muchas veces el estudio de dicha cruzada desplaza implícitamente a un segundo plano al movimiento cátaro. Apreciaremos además, como la percepción que se tiene del catarismo varía considerablemente a través de las diferentes épocas por las que discurre la historia europea.

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