ELS CLOTS DE SANT JULIÀ

CLOTS DE SANT JULIÀ (FORALLAC)

En el término municipal de Forallac, a escasos kilómetros de una de las zonas turísticas más concurridas de Europa, la Costa Brava, se ubica un lugar poco conocido y lóbrego, salpicado de pozos y amplias oquedades artificiales a ras de superficie. De su pasado pocas cosas se saben, algunas teorías y no mucho más…


Texto y fotos: JOSEP Mª ROSELLÓ

Con ser un espacio insólito, lo más sorprendente, acaso sea su proximidad a la capital de la comarca del Baix Empordà: La Bisbal d’Empordà y su cercanía a las concurridas playas de la Costa Brava gerundense. Entre todo ese tránsito turístico, de segundas residencias, apartamentos y automóviles se enconden Els Clots de Sant Julià (el término clot se puede traducir por hueco o agujero). Sin embargo, pocos son los que conocen este lugar o lo han visitado.

Este espacio y las formas que presenta se explican debido a que fue explotado como cantera desde tiempos antiguos, acaso remotos. La hipótesis de esa antigüedad, se sustenta en el hallazgo de bloques de piedra y sillares de esta procedencia situados en lugares como los poblados ibéricos de Ullastret, Palamós o el de Sant Sebastià de la Guarda (Llafranch-Palafrugell). Una dispersión realmente sorprendente y dificultosa para la época ibera y para los medios de los que disponían, en especial en esta última ubicación; curiosamente en lo alto de un promontorio abrupto y muy rocoso de 160 metros de altura.

Las duras tareas de la extracción de bloques de piedras desde el fondo de esos agujeros, debió constituir una tarea penosa ya que en unos casos el material tuvo que ser izado hasta la superficie, en otros, se deslizó por rampas que aun hoy soy perfectamente perceptibles. Posteriormente las piedras eran transportadas hasta su destino final, con todas las dificultades que ello conllevara, puesto que algunas de ellas aparecieron en las lejanas ruinas de la Empùries romana, gracias a que un antiguo camino romano que llegaba hasta a Empùries, discurría junto a Els Clots de Sant Julià. Pero también en tiempos no tan lejanos hubo aprovechamiento de materiales con los que se construyeron buena parte de las casas de las poblaciones cercanas, como Peratallada, Canapost o Vulpellac.

Tierra de megalitos


Es interesante relacionar este enclave con el hecho indiscutible de que en toda la comarca ampurdanesa existió una asentada cultura megalítica. Sería interesante poder establecer la relación de alguna de las piezas que conforman esos megalitos con su posible extracción de la cantera de Els Clots, como una nueva aportación a la datación de esta explotación.

Cabe la tesis de que el lugar tuviera, en determinados períodos, un carácter religioso o tal vez litúrgico, aunque nada avala que eso llegara a suceder; es una mera teoría basada en el carácter sagrado que en determinadas épocas tuvieron las cuevas y oquedades pero no hay pruebas de que cumpliera esas funcionalidades. Sí en cambio, se ha concluido que Els Clots fueron habitados por los primeros cristianos que habitaron la zona. Ante esa afirmación nos asalta la sospecha de que esta tesis, se fundamenta en la débil prueba que presenta una de las caras internas del tro de la reina (el trono de la reina), el hipogeo que corona la parte mas alta de Els Clots, que presenta en una de sus caras internas, una cruz incisa sobre base triangular de aspecto no muy antiguo y grabada en la piedra arenisca.

Pasadizos, rampas y paredes


Otra propuesta interesante nos habla de que este sector y sus inmediaciones formó parte de un sistema de lagunas, marismas o albuferas de las que la elevación de Els Clots sobresaldría como una isla por hallarse en un promontorio. Este factor pudo permitir que las afloraciones rocosas quedaran al descubierto incitando a los pobladores de los alrededores a extraer el material que en ese momento quedaba expuesto de manera obvia. En ese mismo contexto lacustre también se ha propuesto que las primeras oquedades las formo el agua y que, posteriormente cuando ésta se retiró los hombres no hicieron otra cosa que seguir escarbando en la piedra, que el agua ya había rebajado.

En las paredes de todo el conjunto de fosos y pozos se aprecia claramente la tarea de percusión realizada para extraer la piedra. No obstante, resulta curioso observar el resultado de tal acción, que transmite la sensación de una intencionalidad de moldear dichas paredes. Si realmente esto hubiera sido así, deberíamos hablar de Els Clots de Sant Julià en términos muy distintos a los de ser una mera cantera de la que se extraía piedra para construir edificaciones. Pero por el momento todo eso solo es una conjetura. Así, además de esta característica, nos encontraremos con pasadizos de rampas descendentes que antaño sirvieron para evacuar los sillares más grandes y que hoy nos permiten un cómodo acceso al fondo de la quincena de pozos que conforman Els Clots.

El fondo de estos pozos, se halla cubierto de una gruesa capa de abono natural, escoria y fragmentos de roca, depositada y desprendida a lo largo de los tiempos, por lo que se hace difícil calcular cuan abajo se encuentra el punto más inferior de cada uno de ellos.

Otros detalles nos muestran gruesas marcas incisas en las paredes que a lo largo de varios metros discurren paralelamente al suelo, algunas a cierta altura y a poca distancia de la embocadura de los pozos y que por el momento no han sido explicadas. Se conjeturan como guías donde apoyar posibles techumbres, pero no ofrecen la profundidad suficiente para soportar ese peso. También aparecen formas extrañas, acaso casuales, producidas por el trabajo humano, como paredes labradas a dos caras, cavidades en las paredes y en especial, en la más grande depresión de la zona, una pared igualmente labrada de arriba a bajo y de derecha a izquierda, de unos quince metros de altura por unos veinticinco o treinta de ancho (la espesa vegetación impide precisar sus medidas con mayor exactitud).

El Tró de la reina


Els Clots de Sant Julià se hallan repartidos sobre una pequeña y boscosa elevación. En su punto más elevado se halla el tro de la reina (trono de la reina), una afloración rocosa con aspecto dolménico; moldeado artificialmente su característica más significativa es que es de una sola pieza, presentando su interior en forma esférica. En toda su superficie externa, se observa el trabajo de percusión; es posible que la roca fuera recortada para extraer bloques de piedra. Su nombre lo debe a que la cúspide de este singular pieza, recuerda la forma de un asiento ubicado en un lugar preeminente: el punto más elevado de todo este enclave.

Este raro megalito, se le considera técnicamente un hipogeo y no un dolmen, si bien en nada recuerda a lo que define a un hipogeo, pero así está catalogado. En uno de los caminos aledaños en la parte baja de la zona aparece otra construcción pétrea, catalogada como tumba, pero por ahora poco más se puede decir sobre ella. Las fuentes de información técnica sobre este emplazamiento, son escasas, como muestra, destacar que consumados especialistas como Rovira i Virgili, en su extensa y documentada obra Història de Catalunya, no llegó a nombrar para nada la existencia de Els Clots. Tampoco el arqueólogo y especialista Josep Pella, en su exhaustivo trabajo sobre la Història de l’Empordà hizo mención alguna.

Si en cambio, aparece en publicaciones como Muntanya, editada por el Centre Excursionista de Catalunya i la revista Estudis del Baix Empordà.

CONCLUSIÓN

Es muy probable que Els Clots hayan sido el escenario de más historias de las que ahora sabemos; el lugar solo ha sido investigado superficialmente y es posible que de hacerlo más exhaustivamente, acaso despejara algunas incógnitas o tal vez planteara otras ahora ni siquiera sospechadas. Sea como sea, el lugar está como dormido, ausente, parapetado por un densa masa de vegetación que lo oculta, pero también de una gruesa capa de olvido.

Datos de interés


COMO LLEGAR

Dejando La Bisbal d’Empordà en dirección Palamós, una rotonda nos situara en dirección a Peratallada, ya en ella y justo enfrente de la población de Vulpellac se halla el desvío, una pista recientemente asfalta. Tras recorrer unos dos kilómetros por ella, nos desviaremos por una pista que aparece a nuestra izquierda, en dirección opuesta a una curva. Este nuevo camino se adentra en el bosque hasta conducirnos a un cruce de caminos, donde veremos un cartel que nos indica que hemos llegado a las inmediaciones de Els Clots. Como curiosidad, comentar que esta pista, fue el antiguo camino romano a Empùries.

PRECAUCIONES

Más allá del cartel informativo, no hay más indicaciones, así es que habrá que intuir el recorrido para encontrar cada uno de los pozos (muchos son contiguos). Prácticamente a todos ellos podremos descender. Hay que advertir que es muy fácil desorientarse. Tengamos en cuenta que alguno de estos pozos es realmente profundo, en especial los que se hallan en las inmediaciones del tro de la reina, la parte más elevada, también en sus aledaños la vegetación es espesa y oculta en ocasiones algún vacío. Especial atención si nos acompañan niños.

VISITAS CERCANAS

Para los amantes de la cerámica: La Bisbal d’Empordà; todo lo imaginable y más en esta tradicional especialidad. Peratallada (1), preciosa población medieval declarada Patrimonio Protegido. Iglesia prerománica de Sant Julià de Boada (s. X). Palau-Sator, localidad de estructura medieval circular con tramos de muralla y antiguo pozo de hielo frente a la muralla. Monells, otra pequeña joya a la salida de La Bisbal, en dirección Girona, tomaremos un desvío a la izquierda, a la altura de la población de Corçà; como referencia, el desvío está regulado por un semáforo. Siguiendo por la Nacional en dirección Girona, está el Museo-Castillo de Púbol, regalo de Salvador Dalí a su amada y no menos excéntrica esposa Gala.

Poblado ibero y Faro de Sant Sebastià de la Guarda, en dirección opuesta (hacia Palamós); llegaremos hasta Palafrugell y desde allí, por la autovía, entraremos en Llafranch y buscaremos el indicador de la carretera que nos lleva al Faro; preciosa vista de la bahía y acantilados, sobre todo al atardecer. Junto a la pequeña iglesia-ermita de inusual estilo Románico Pescador, se halla los restos del poblado ibero; algunos investigadores creen que se trata de la mítica ciudad perdida de CypselePalafrugell, ciudad comercial y deliciosas terrazas en la animada Plaça Nova; el centro de la que fue capital corchera mundial está siendo agradablemente rehabilitado. Ciudad natal de otro empordanés ilustre, el escritor Josep Pla, con su casa natal y fundación–museo, dedicado a su memoria. (tel.: 972 305577). Calella de Palafrugell, Llafranch y Tamariu, conjunto de playas y calas encantadoras del municipio de Palafrugell.

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